De qué conversarmos. Pues de muchas cosas. Tal
repuesta es tan genérica que no responde satisfactoriamente. Pienso que cuando
converso tiendo a querer analizar aquello de lo que me hablan y doy una
opinión. Esto no es conversar. La esencia de la cualquier conversación es la
comunicación. ¿Y qué se puede comunicar para considerar que dos personas están
conversando? Será, acaso, el hablar sobre nuestra particular manera de percibir
el mundo, de vivenciarlo. En síntesis, tratar de compartir el cómo
experimentamos la existencia, quizá con el fin de ser comprendidos. Pienso que
muchas de mis conversaciones han sido fallidas, pues rara vez quiero compartir esa
experiencia, y me refugio en el comentar la valoración de aquello sobre lo que
me hablan. No es que juzgue a la persona, sino, más bien, los hechos que me
presenta. Mi proceder puede parecer agresivo, o a lo menos, impertinente, ya
que no siempre se busca una opinión, y yo tiendo a darla sin que me la
soliciten. Trastorno el sentido de conversar, en lugar del intercambio de
experiencias, la comunicación se vuelve unilateral, pues tomo una posición
puramente receptora que no comparte nada. Me convierto en una especie de
deposito que procesa información, la razona y la expone. Es cierto que mis
razonamientos los hago con base a mi experiencia y mis prejuicios, aunque trate
de ser lo más objetivo posible, pero con ello no estoy compartiendo mi
vivencia, tan sólo un punto de vista. Me falta imaginación, ya que, incluso si
no he experimentado una situación o un sentimiento del cuál me hablan, podría emular
en mi mente una experiencia similar e imaginar cuál sería la experiencia propia,
para, luego, transmitirla a mi interlocutor; nunca como una sentencia, no es el
caso decir así se debería de actuar,
es fácil caer en este error si se imagina lo ideal, cosa en la que estarían interviniendo nuestros prejuicios;
lo ideal sería imaginar qué pasaría con uno al experimentar determinada
situación o sentimiento, cómo nos transformaría dicha vivencia, es algo que
requerirá mayor esfuerzo, y no pasará de ser una mera especulación; sin embargo
sería más interesante y daría un aporte más significativo a ambos
interlocutores.
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